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Verdad Absoluta
La verdad y la grandeza la Revolución Cubana

11/06/2008 GMT 1

Declaración de la juventud cubana

denier23 @ 21:12

La juventud cubana condena la injusticia que se comete contra cinco compatriotas nuestros, prisioneros injustamente en cárceles norteamericanas por el «delito» de defender a su pueblo del terrorismo.

El odio visceral del gobierno de Estados Unidos hacia nuestra Revolución Socialista y su obsesión por rendirnos, han sido expresados nuevamente al ser ratificados por un panel de tres jueces del Onceno Circuito de Apelaciones de la Corte de Atlanta, los veredictos de culpabilidad para Gerardo Hernández, Fernando González, Ramón Labañino, René González y Antonio Guerrero.

El panel ha decidido que el caso deberá regresar a Miami, lugar donde nunca debió realizarse el juicio inicial, para que la jueza Joan Lenard, la misma que en el año 2001 dictó las injustas condenas que hoy sufren nuestros cinco heroicos hermanos, sea la encargada de convocar a una audiencia para imponer nuevas sentencias a tres de ellos.

Esta decisión se toma en momentos en que el gobierno estadounidense, alentado por la mafia cubanoamericana de Miami, prosigue sus maniobras para proteger al connotado terrorista internacional Luis Posada Carriles, negándose a encausarlo y juzgarlo como terrorista o extraditarlo por los crímenes cometidos contra nuestro pueblo y el de otras naciones. Hecho que demuestra claramente el doble rasero de la política norteamericana en su supuesta lucha contra el terrorismo.

La juventud cubana reconoce la conducta heroica mantenida por Gerardo, Fernando, Ramón, René y Antonio durante una década de injusta y cruel prisión, y apoya la actitud digna de sus familiares, a quienes admiramos, queremos y sentimos como nuestros.

Hace unos años Fidel expresó: «El imperialismo ha tratado de estrangular y poner de rodillas al pueblo cubano, pero no renunciaremos a nuestros objetivos y cada vez seguiremos luchando con más tenacidad junto a la demanda de justicia para que esos cinco hombres inocentes sean devueltos a la patria». Reafirmamos nuestro compromiso con la lucha que libra todo nuestro pueblo por el regreso de nuestros cinco hermanos, con la convicción de que ellos volverán, y hacemos un llamado a todos los jóvenes del mundo, hombres y mujeres de buena voluntad con sentido de justicia, y a las organizaciones estudiantiles y juveniles del planeta para exigir la liberación inmediata de nuestros cinco hermanos presos en cárceles del imperio.

¡Levantémonos todos ante la infamia que se comete contra los cinco luchadores antiterroristas cubanos!

¡Abajo el terrorismo!

¡Abajo el imperialismo!

¡Prisión para Luis Posada Carriles!

¡Libertad para los Cinco, ahora!

Patria o Muerte. ¡Venceremos!

06/03/2008 GMT 1

Conjunto de acciones terroristas contra Cuba

denier23 @ 04:13

accionesEl pueblo cubano ha sido víctima por más de cuatro décadas de innumerables actos y ataques terroristas alentados desde el exterior, los cuales han causado cuantiosas pérdidas materiales y humanas, y han motivado incalculables sufrimientos a sus ciudadanos. Altísimo ha sido también el costo económico que ha pagado la nación cubana como consecuencia de los sucesivos sabotajes e incluso agresiones biológicas de las que ha sido víctima.
Estos actos terroristas han tenido como objetivo destruir mediante el terror, la inestabilidad y la incertidumbre, la opción política y social que el pueblo cubano libremente ha adoptado en pleno ejercicio de su derecho a la libre determinación. El territorio de los Estados Unidos ha sido utilizado de forma sistemática y permanente para planear, financiar, reclutar, entrenar y apoyar la realización de los actos terroristas contra el pueblo cubano.

Las modalidades de terrorismo empleadas contra Cuba han sido en lo fundamental las siguientes: sabotaje o destrucción de objetivos económicos y civiles dentro del país; ataques contra instalaciones costeras, naves mercantes y embarcaciones pesqueras; atentados contra instalaciones, medios y personal cubano en el exterior, incluidas sedes diplomáticas, oficinas de aviación y naves aéreas; intentos de asesinato a sus principales dirigentes; introducción de gérmenes y plagas contra la agricultura y la explotación pecuaria; e introducción de cepas de enfermedades contra las personas, entre otros.

Como restaesultado de al menos 681 acciones de terrorismo y agresiones contra el pueblo cubano que han sido probadas y documentadas, se ha producido la pérdida irreparable de la vida de 3 478 de sus hijos y otros 2 099 cubanos han recibido lesiones permanentes en su integridad física. Cabe destacar que estas acciones no han cesado a lo largo de los años: 68 tuvieron lugar en la década de 1990 y otras 39 en el curso de los últimos cinco años.

Las víctimas de las acciones terroristas contra Cuba no han sido sólo nuestros ciudadanos. Un total de 190 atentados terroristas han sido dirigidos contra personas o bienes de terceros países radicados en territorio norteamericano. Además, se organizaron y ejecutaron docenas de acciones contra bienes de compañías extranjeras que mantenían relaciones económicas con Cuba, o contra representaciones de países que mantenían vínculos con el país.

Las actividades terroristas se incrementaron significativamente y adquirieron la categoría de práctica sistemática de la política de hostilidad contra la Revolución Cubana a partir del año 1961, como consecuencia del “Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro”, aprobado el 17 de marzo de 1960 por el entonces Presidente D. Eisenhower y que fuera proseguido por el Presidente J.F.Kennedy. En ese plan, entre otras cosas, se autorizaba la creación de una organización secreta de inteligencia y de acción dentro de Cuba y para ello se asignaban los fondos necesarios a la Agencia Central de Inteligencia.

El 18 de enero de 1962, se adopta el conocido como “Proyecto Cuba”, que contenía 32 tareas de guerra encubierta que debían ser ejecutadas por los departamentos y agencias participantes en la llamada Operación Mangosta.

Además de los centenares de acciones realizadas directamente por los Servicios Especiales del gobierno de los Estados Unidos, resultaría difícil enumerar en este documento todo el universo de actos y acciones terroristas consumados o neutralizados en su fase preparatoria, cuya responsabilidad recae en las organizaciones radicadas en el territorio de los Estados Unidos, conformadas por terroristas de origen cubano, muchos de los cuales fueron incluso entrenados en su momento por la Agencia Central de Inteligencia y unidades del ejército estadounidense.

En 1960 se realizaron numerosos actos de terrorismo contra instalaciones públicas como cines, teatros, escuelas y comercios, con el objetivo de sembrar el pánico y el terror entre la población. La más criminal y sangrienta de las acciones emprendidas durante ese año fue la voladura, el 4 de marzo de ese año, del vapor francés “La Coubre”, en el puerto de La Habana, en los momentos en que se descargaban las municiones compradas en Bélgica para el Ejército Rebelde. Este criminal atentado ocasionó 101 muertos, entre ellos varios franceses, más de 200 heridos y numerosos desaparecidos.

Otras acciones, no menos sangrientas, tuvieron lugar el propio año en zonas urbanas de la capital del país, entre las que podrían mencionarse:

? El lanzamiento el 21 de enero, de cuatro bombas de 100 libras sobre los conglomerados urbanos de Regla y Cojímar.
? El lanzamiento, el 11 de febrero, de fósforo vivo sobre el poblado de El Cano.
? El ametrallamiento, en octubre y diciembre, de los alrededores de Río Cristal, Rancho Boyeros y Arroyo Arenas.

Entre los ataques a objetivos económicos realizados en 1960, podría destacarse el ocurrido el 18 de febrero. Ese día, el avión que bombardeaba el Central “España”, fue destruido en el aire por una de sus propias bombas. Piloteaba la nave el norteamericano Robert Ellis Frost, acompañado por Onelio Santana Roque, ex miembro de los cuerpos represivos de la dictadura batistiana. La carta de vuelo registraba la salida del avión del aeropuerto de Tamiami, Florida. Por otros documentos hallados junto al cadáver del estadounidense, se descubrió que en tres ocasiones anteriores había participado en ataques aéreos contra Cuba y que iba a cobrar por el bombardeo de ese día 1 500 dólares.

Es significativo que la mayoría de los más connotados representantes del “exilio” anticubano participaron directamente y ejecutaron actos terroristas contra Cuba en la década del 60. Una información publicada en el periódico Revolución, del 30 de diciembre de 1960, dio cuenta de la ocupación de una fábrica de bombas y la detención de 17 terroristas que siguiendo instrucciones de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, se habían dedicado a poner petacas con explosivos plásticos en tiendas comerciales. Entre esos terroristas cubanos, aparecen dos personeros conocidos hoy como supuestos “opositores políticos pacíficos”. Ellos son nada menos que el “periodista y publicista” Carlos Alberto Montaner (cabecilla de la mafia anticubana en Madrid, quien no fue condenado entonces porque era menor de edad; se refugió en una Embajada latinoamericana para salir del país), y el “Excelentísimo Embajador para los Derechos Humanos” de EE.UU., Armando Valladares, falso “escritor- paralítico” a quien se vio por televisión levantarse de su silla de ruedas y correr 400 metros planos.

En 1961 se intensificaron los atentados terroristas, que incluyeron: la quema de cañaverales durante la zafra azucarera, el sabotaje a fábricas y los ataques contra fincas, actos que causaron la muerte a 281 ciudadanos, en su mayoría campesinos, mujeres y niños inocentes, así como milicianos y jóvenes voluntarios que participaban en la Campaña de Alfabetización iniciada el propio año.

Un hecho notorio en el período fue el sabotaje terrorista, el 13 de abril de 1961, de la mayor tienda por departamentos del país, “El Encanto”, ubicada en el mismo centro de la capital. Este atentado provocó la muerte de la trabajadora Fe del Valle, la destrucción total del inmueble y puso en peligro gran número de hogares cubanos.

En el mes de abril de ese propio año, se produjo la invasión por Playa Girón (Bahía de Cochinos) perpetrada por un ejército de aproximadamente 1 500 mercenarios, organizado, entrenado, equipado, financiado y transportado por el Gobierno de los Estados Unidos. El frustrado plan preveía el desembarco de las tropas norteamericanas, que contemplaron desde sus barcos la derrota de los mercenarios.

Muchos de los mercenarios que participaron en aquella invasión y en otras acciones terroristas de la guerra sucia contra Cuba, se mantienen activos en las filas de las organizaciones terroristas que actualmente operan contra nuestro país. Muchos otros se enrolaron como agentes a sueldo al servicio de la CIA para llevar a cabo operaciones encubiertas en América Latina y otras regiones del mundo en tareas de terrorismo, asesinato político, tráfico de armas y narcóticos, y guerras sucias como la llevada a cabo contra la Revolución Sandinista en Nicaragua. A otra parte importante de ellos, se les instruyó disfrazarse de “exilio político-pacífico” contra la Revolución Cubana, agrupándose muchos de ellos en la llamada Fundación Nacional Cubano Americana. Este grupo públicamente “redimido” de la violencia terrorista, nunca renunció, sin embargo, a lo que realmente sabe y disfruta hacer. Se ha mantenido organizando y financiando acciones terroristas como las llevadas a cabo contra instalaciones turísticas cubanas por mercenarios centroamericanos en la década de 1990.

El bandidismo

Otra forma de terrorismo empleada contra Cuba fue el bandidismo, bautizado así por el pueblo por las felonías y los asesinatos cometidos por las 299 bandas terroristas que, entre 1959 y 1965, actuaron a lo largo y ancho del territorio cubano, armadas, sostenidas y dirigidas por el Gobierno de Estados Unidos. El bandidismo tuvo su enclave principal en las montañas del Escambray, en el centro del país. Estas bandas dejaron más de 500 muertos, principalmente campesinos y obreros agrícolas inocentes, y un legado de dolor en nuestro pueblo.

El pueblo cubano recuerda con singular tristeza los asesinatos en 1961 del maestro Conrado Benítez y del campesino Eliodoro Rodríguez, el 5 de enero; del maestro Delfín Sen Cedré, en octubre; y del maestro Manuel Ascunce Domenech y el campesino Pedro Lantigua, el 26 de noviembre, crímenes llevados a cabo con el fin de hacer fracasar la Campaña de Alfabetización.

Por esta época fueron asesinados varios adolescentes y niños con el objetivo de sembrar el terror y desalentar el apoyo a la Revolución entre los campesinos y obreros agrícolas. Tales fueron los casos de los crímenes cometidos contra la vida de varios niños en la localidad de Bolondrón: Yolanda y Fermín, de 11 y 13 años de edad, de Albinio Sánchez Rodríguez, de 10 años y de Reinaldo Núñez-Bueno, de 22 meses de edad.

Muchos documentos hoy desclasificados demuestran el vínculo histórico entre el Gobierno de Estados Unidos y las bandas que operaban dentro de nuestro país. En octubre de 1961, el inspector general de la CIA, Lyman Kirkpatrick, presentó un informe secreto que refería una acción encubierta, conocida como “Operación Silencio”, en la que por orden del gobierno norteamericano la CIA realizó 12 operaciones para el abastecimiento de armas, municiones y explosivos a las bandas armadas que operaban en nuestro país.

En el mismo documento, y en referencia al enorme centro establecido por la CIA en la Florida para llevar a cabo actividades encubiertas contra Cuba, Kirkpatrick reconoció que “de enero de 1960, cuando contaba con 40 personas, el Buró se expandió a 588 para el 16 de abril de 1961, convirtiéndose en uno de los más grandes buroes en los servicios clandestinos”.

El secuestro de aeronaves fue otro tipo de acciones terroristas concebidas por la CIA en su programa para derrocar a la Revolución Cubana. Con estos hechos, la Agencia Central de Inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos inauguró una nueva figura terrorista que no tenía precedentes hasta ese momento. Entre 1959 y el 2001 51 aviones cubanos fueron secuestrados. Casi sin excepción, todos fueron dirigidos hacia Estados Unidos y la inmensa mayoría de ellos nunca fueron devueltos. Pilotos, custodios y pasajeros, resultaron asesinados o heridos por los secuestradores. Varios aviones fueron destruidos o seriamente dañados en los intentos frustrados.

A modo de ejemplo, citaremos lo ocurrido el 27 de marzo de 1966. Un terrorista, utilizando un arma de fuego, intentó desviar hacia Estados Unidos, donde eran siempre recibidos como héroes, un avión IL-18 de la compañía Cubana de Aviación, con 97 personas a bordo, incluido 14 niños. Al fracasar en su intento, por la valiente y decidida conducta del capitán, quien se negó a desviar la nave y aterrizó en el Aeropuerto Internacional de La Habana, el secuestrador asesinó al piloto y al custodio y causó heridas graves al copiloto.

Al inicio de la década de 1970 se crearon nuevas organizaciones terroristas integradas por torturadores y esbirros de la dictadura batistiana y otros criminales que abandonaron el país en 1959. El terrorismo siguió siendo un negocio lucrativo para la mafia cubanoamericana, amparadas por la complicidad y la tolerancia de las autoridades de Estados Unidos.

Organizaciones como Alpha 66 y CORU, asentadas en los estados de la Florida y Nueva Jersey, fueron responsables de gran parte de las acciones terroristas contra el pueblo cubano ocurridas en la década del 70 y los 80.

El 12 de octubre de 1971, se produjo un ataque artero contra el poblado de Boca de Samá, en la costa norte de la antigua provincia de Oriente. Esta cobarde acción contra un pequeño poblado cubano provocó dos víctimas mortales y heridas a otros vecinos del poblado, entre ellos dos niños.

Por esos años, el terrorismo se tradujo, igualmente, en acciones paramilitares contra embarcaciones mercantes y pesqueras de Cuba. El 4 de octubre de 1973, los pesqueros cubanos Cayo Largo 17 y Cayo Largo 34, fueron atacados por dos cañoneras tripuladas por terroristas, que asesinaron al pescador Roberto Torna Mirabal y abandonaron al resto de los tripulantes, en balsas de goma, sin agua ni comida.

El 6 de octubre de 1976, ocurrió el más monstruoso y repugnante acto terrorista cometido en ese período: el estallido en pleno vuelo de un avión de la aerolínea Cubana de Aviación con 73 personas a bordo, de ellas 57 cubanos, 11 jóvenes guyanenses (6 de ellos seleccionados para estudiar medicina en Cuba) y 5 ciudadanos de la RPD de Corea. Todos perecieron.

El atentado contra el avión civil cubano fue cometido por dos mercenarios de nacionalidad venezolana, contratados por dos de los más connotados terroristas de origen cubano: Orlando Bosch Ávila (autor de 321 acciones terroristas), quien, pese a la opinión contraria del Departamento de Justicia, recibió una autorización especial del Presidente Bush padre para residir en Estados unidos y vive en Miami desde 1990; y Luis Posada Carriles, preso actualmente en Panamá por intentar asesinar al Jefe de Estado cubano. Ambos habían sido reclutados por la CIA desde 1960 y se les había especializado en sofisticadas técnicas de sabotaje con todo tipo de medios. Los dos terroristas mencionados integraban entonces la organización CORU, fundada en junio de 1976 por el propio Orlando Bosch, unificando varias organizaciones terroristas. CORU incrementó considerablemente las acciones terroristas no solo contra Cuba, sino también contra otros 24 países de Europa, de América Latina y de Centroamérica.

Al tiempo que se continuaron desarrollando actos terroristas en el territorio cubano, el escenario de algunas de esas actividades se desplazó hacia los Estados Unidos, y se dirigieron contra intereses asentados allí de países que mantenían relaciones y comercio con nuestra nación, contra funcionarios diplomáticos cubanos en la Misión ante las Naciones Unidas, contra instituciones privadas de ese país e incluso, contra emigrados cubanos que estaban en desacuerdo con la política terrorista de la mafia cubano-americana.

El pueblo norteamericano experimentó con horror en su propia casa el terror que sus gobernantes habían desatado contra un pequeño país vecino a partir de 1959.

Las autoridades norteamericanas, lógicamente, comenzaron a reaccionar deteniendo a algunos terroristas o intentando desmantelar ciertos grupos que actuaban de forma independiente y por cuenta propia. Para evadir la acción de las autoridades, muchos grupos utilizaron como ardid la disolución pública, el cambio en sus nombres, la interrupción temporal de sus acciones e incluso, cambiaron la base de sus operaciones hacia otros estados de la Unión.

Sin embargo, aquellas bandas terroristas que respetaron las normas de conducta pública impuestas por las autoridades norteamericanas y mantuvieron su accionar terrorista exclusivamente contra el territorio cubano fueron toleradas.

Entre algunas de las acciones terroristas contra Cuba realizadas en el propio territorio de los Estados Unidos podrían mencionarse:

- El 5 de junio de 1976, la Misión de Cuba ante la ONU fue objeto de un atentado con explosivos, ocasionando importantes pérdidas.

- En 1977, se produce el asesinato de los emigrados cubanos Carlos Muñiz Varela y José Eulalio Negrín, por sus posiciones favorables al diálogo con Cuba.

- En marzo de 1980, se colocó una potente bomba en el auto del Representante Permanente de Cuba ante la ONU, en Nueva York, y el 11 de septiembre de ese mismo año, fue asesinado el diplomático Félix García, integrante de la misma Misión.

Bioterrorismo

Una de las modalidades más despiadadas de terrorismo utilizadas contra los cubanos ha sido el bioterrorismo. En 1971, agentes vinculados a grupos terroristas cubanoamericanos introdujeron en Cuba el virus de la fiebre porcina africana. Al desencadenarse un brote de la enfermedad, las autoridades sanitarias cubanas se vieron obligadas a ordenar el sacrificio de 500 mil cerdos, con el objetivo de evitar una epidemia de proporciones nacionales. Era la primera vez que la enfermedad se manifestaba en el hemisferio occidental.

El bioterrorismo fue empleado no solo contra la producción agropecuaria, sino contra nuestra población.

En mayo de 1981, se comenzaron a reportar casos de enfermos infectados con el virus del Dengue-2, popularmente conocido como Dengue Hemorrágico, de una cepa del virus distanciada genéticamente de las que a la sazón estaban circulando en otros países del Caribe y que, en cambio, estaba relacionada con cepas de laboratorio desarrolladas únicamente en instalaciones norteamericanas. En pocas semanas, se desató la epidemia de una enfermedad que nunca había existido en el país, alcanzando la cifra sin precedente de 344,203 personas infectadas. Fallecieron 158 personas como consecuencia de la epidemia, de ellas 101 niños.

Las investigaciones y los minuciosos estudios llevados a cabo evidenciaron que la epidemia fue introducida deliberadamente en el territorio cubano por agentes terroristas al servicio del Gobierno de los Estados Unidos. Según declaraciones del experto norteamericano, coronel Phillip Russell, durante el XIV Congreso Internacional del Océano Pacífico, especialistas norteamericanos en guerra biológica habían sido los únicos en obtener una variedad del mosquito Aedes Aegypti sensiblemente asociada a la trasmisión del virus del Dengue-2.

En el juicio celebrado en 1984 en los Estados Unidos contra Eduardo Arocena, cabecilla de la organización terrorista Omega 7, este confesó haber introducido gérmenes en Cuba y reconoció que el virus del Dengue Hemorrágico fue introducido en la Isla por grupos radicados en los Estados Unidos.

Días antes de que comenzara a manifestarse la enfermedad en Cuba, el ejército norteamericano inmunizó al personal de la Base Naval de Guantánamo con una vacuna que incluía la protección contra el Dengue-2. Ello propició que en dicho enclave militar no se registrara un solo caso de la enfermedad que, en cambio, golpeó significativamente al resto del territorio nacional, sin excepción alguna.

De no haber sido por el colosal esfuerzo emprendido por todo nuestro pueblo y Gobierno, habrían podido fallecer decenas de miles de personas, en su inmensa mayoría niños. En poco más de cuatro meses, logramos derrotar una epidemia que muchos expertos pronosticaron que necesitaría años para ser erradicada. La afectación económica fue también considerable.

Los cambios en el escenario internacional impusieron la mutación en las formas y manifestaciones del terrorismo contra Cuba. Los sectores más reaccionarios de la emigración cubana en Estados Unidos, y particularmente en la Florida, alentaron nuevamente la vía del terrorismo en su guerra contra Cuba, al final de la Administración Bush (padre). Eso motivó el desarrollo con cierta fuerza de diversas acciones terroristas, durante los dos mandatos de la Administración Clinton.

La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), financista de campañas políticas de varios legisladores e incluso presidentes estadounidenses, asumió la organización y financiamiento de las acciones terroristas contra Cuba a partir de 1992. Al servicio, bajo las órdenes y con el dinero de la FNCA, fueron reclutados en países de Centroamérica varios terroristas, que colocaron bombas en instalaciones turísticas cubanas por el cobro de una recompensa. En 1997, hicieron estallar siete bombas en hoteles e instalaciones turísticas del país. En uno de esos atentados, falleció el joven turista italiano Fabio Di Celmo. El objetivo era claro: arruinar la industria turística cubana, la cual ya se perfilaba como principal rubro económico del país

Las acciones terroristas contra Cuba no han cesado. Baste señalar que entre el 6 de agosto del 2002 y el 10 de abril de 2003, ocurrieron otros 11 actos terroristas, en su mayoría secuestros de aeronaves y embarcaciones para dirigirlas a Estados Unidos. Todas estas acciones fueron violentas, utilizándose armas blancas, objetos punzantes e incluso armas de fuego para amenazar a la tripulación y los pasajeros.

Los secuestradores juzgados en Cuba han sido sancionados con severas penas, lo cual generalmente no ocurrió con los procesados en Estados Unidos.

El pueblo y el Gobierno cubanos, que por varias décadas han luchado ejemplarmente contra el terrorismo internacional, tienen la firme voluntad de continuar enfrentando y combatiendo el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, sobre la base de la convicción de que todo acto terrorista es repudiable y debe ser combatido.

Cuba considera que todos los actos y acciones terroristas afectan la vida, la salud, los bienes y la seguridad de personas inocentes, violan la soberanía y la integridad territorial de los Estados, ponen en peligro el funcionamiento y la estabilidad de las instituciones nacionales, causan graves daños a la infraestructura productiva y a la actividad económica de los Estados y acentúan la desestabilización de la situación internacional, creando nuevos focos de tensión y provocando, en ocasiones, conflictos internacionales.

En consecuencia, Cuba aboga por una cooperación internacional verdaderamente eficaz, que permita prevenir y combatir todos los actos de terrorismo, eliminar sus causas, asegurar la aprehensión, el enjuiciamiento o la extradición de los autores, organizadores y patrocinadores de actos y acciones terroristas, así como de todos aquellos que las apoyan o financian. Sin embargo, esta cooperación debe tener legitimidad internacional y basarse en el respeto irrestricto del Derecho Internacional, de la Carta de las Naciones Unidas y de los instrumentos internacionales de derechos humanos.

Cuba, como muestra de su compromiso internacional en la lucha contra el terrorismo, ha ratificado o se ha adherido a los 12 Convenios y Protocolos internacionales existentes en materia de terrorismo. En diciembre de 2001, promulgó la Ley No. 93 Contra Actos de Terrorismo, que es un código integral, moderno y severo para el enfrentamiento de este flagelo.

No existe un terrorismo “bueno” y un terrorismo “malo”. Tampoco existen distintos tipos de terrorismos, en dependencia de quién lo lleve a cabo y contra quién se ejecuten estos actos criminales. El pueblo cubano exige justicia y que se ponga fin a la impunidad de los grupos terroristas que actúan contra Cuba desde el territorio de los Estados Unidos de América.

09/02/2008 GMT 1

Nuevo mensaje de Fidel al pueblo cubano

denier23 @ 04:08

Queridos compatriotas:

Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.

Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.

Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.

Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.

Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.

Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación "no exenta de riesgos".

Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer.

A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.

En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.

Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de 2007:

"Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.

"Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.

"Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final."

Carta del 8 de enero de 2008:

"...Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido."

"Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz", reiteraba en aquella carta.

Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.

Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.

El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.

No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título "Reflexiones del compañero Fidel" . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.

Gracias

 

Fidel Castro Ruz

18 de febrero de 2008

5 y 30 p.m

 

 

 

 

11/01/2008 GMT 1

Revolución energética en Cuba

denier23 @ 22:31

Eficiencia energética, uso racional de la energía, uso eficiente de la energía, etc., son frases muy frecuentes encontradas dentro de las políticas que aplican casi todos los países, muy especialmente impulsadas cuando se presentan etapas o períodos de crisis, ya sea por efecto de precios elevados o por falta de oferta.

La escalada en los precios del petróleo de los últimos tres años, que nos tiene con un escenario en los últimos dos a tres años de alrededor de 60 dólares/barril, ha hecho que muchos países se

preocupen nuevamente por hacer un uso racional de la energía. Varios de estos de Latinoamérica y el Caribe están diseñando o reactivando políticas de ahorro y eficiencia para tratar de paliar los efectos que en la economía causan los elevados precios del petróleo y sus derivados.

No olvidemos que la tendencia alcista y especulativa del precio de este energético provoca que los precios de los combustibles alternativos, como el gas natural; los biocombustibles renovables, como el biodiesel y el etanol; el carbón y otros, tengan también la misma tendencia alcista, al ser alternativos de un producto inelástico.

Así, la realidad nos muestra que no se trata solo de diversificar la matriz energética, sino de preocuparse por dar un uso racional y eficiente a la energía. Dos condiciones deben ser consideradas a este efecto: primero, mediante buenas costumbres de uso se debe evitar el desperdicio, hábitos que solo se logran a través de una profunda educación. Segundo, promoviendo la utilización de artefactos y equipos modernos, altamente eficientes, es decir, que tengan un menor consumo de energía, sin necesidad de disminuir la capacidad deseada.

Cuba es miembro de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y está entre los países donde más seriamente se ha retomado el concepto de uso racional y eficiente de la energía.

 En Cuba se están plasmando una serie de transformaciones muy de fondo, que explicaremos brevemente a continuación, en el que se ha denominado Año de la Revolución Energética en Cuba.

En primer lugar, fruto de los muchos huracanes que han afectado la zona en los pasados dos años, se determinó realizar una generación distribuida con motores altamente eficientes, que dejan de lado un sistema de generación centralizada, con equipos antiguos y altamente ineficientes. No solo se logra un ahorro por el uso con equipos más eficientes en la hora base y pico, sino que se tiene energía continua, en caso de que se presenten más desastres naturales en el futuro.

En segundo lugar está la proyección de lograr mayor cantidad de electricidad en base a gas natural, que es definitivamente mucho más económico que generar con productos derivados del petróleo. Para esto se está acelerando la perforación de pozos exploratorios y de desarrollo en la zona productora. Las plantas de ciclo abierto y ciclo combinado, que se han instalado y que se tienen previstas, son sin duda una acertada decisión para tener energía más segura y a mucho menor costo.

Tercero: dentro del plan que se aplica, se trabaja en una concientización ciudadana que llega a todas las clases sociales. En el ámbito escolar, a manera de ejemplo, existe un plan educativo profundo para no mantener artefactos encendidos sin necesidad en la hora pico. La concientización ha sido acompañada de un alza en las tarifas eléctricas, para los segmentos de consumo más elevados, que son ciertamente el arma más efectiva de «palo y zanahoria» de que debe estar imbuido todo plan de ahorro energético.

En cuarto lugar, y donde está centrado el plan de ahorro en Cuba, está la sustitución inmediata y masiva de una serie de artefactos y equipos bastante antiguos e ineficientes. Se están reemplazando refrigeradores de mucha antigüedad, ventiladores, hornillas y calentadores de agua, ollas de todo tipo, bombillas (focos) ahorradoras y muchos otros que están disminuyendo tremendamente el consumo por domicilio, comercio e industria. El plan es autosustentable y con el mismo ahorro se paga la inversión muy rápidamente.

Todas estas acciones sumadas constituyen una verdadera revolución energética, que en la medida de las posibilidades, y dadas las características de cada país, deberíamos tomar como ejemplo en Latinoamérica y el Caribe, principalmente para imitar una voluntad política tendiente al  uso racional y eficiente de la energía. Lo anterior no solo supone beneficios para la economía, sino para la vida sustentable del planeta.

14/12/2007 GMT 1

El Bloqueo

denier23 @ 05:56

El genocida bloqueo impuesto por los Estados Unidos contra Cuba durante más de cuatro décadas, y recrudecido durante los últimos años, ha sido condenado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 14 ocasiones consecutivas de manera prácticamente unánime. El pasado año, 182 Estados exigieron ponerle fin y rechazaron nuevamente su aplicación extraterritorial, en defensa de los principios y las normas del Derecho Internacional.

El Gobierno de los Estados Unidos sigue desoyendo tales reclamos, y refuerza cada vez más el entramado de medidas y leyes dirigidas a la destrucción de la Revolución Cubana y a la negación a su pueblo del disfrute de su derecho a la libre determinación. Conviene recordar que la apetencia y las ansias de dominación de los Estados Unidos sobre Cuba tienen su origen desde el surgimiento mismo de la Unión Americana.

Desde entonces, realizaron innumerables esfuerzos por anexarse a Cuba, a través de las más disímiles vías: desde fracasados intentos de compra, pasando por el estímulo y apoyo a fuerzas anexionistas dentro de la colonia española, hasta la intervención y ocupación militar directa.

Sucesivos gobiernos norteamericanos en el siglo XIX nunca reconocieron a la República de Cuba en armas. Por el contrario, obstaculizaron e interrumpieron, siempre que pudieron, el apoyo que su pueblo y los cubanos emigrados en ese país procuraron a la causa redentora.

La intervención militar norteamericana en 1898 arrebató a los cubanos el derecho a ser libres. El atributo de soberanía, tan merecido tras 30 años de desigual batalla contra el colonialismo español, fue negado al pueblo cubano con la imposición de una caricatura de república sometida al tutelaje humillante de un apéndice constitucional - conocido como Enmienda Platt mediante el cual el naciente Imperio estadounidense se arrogaba el reconocimiento de su potestad para invadir y ocupar militarmente a Cuba cuando así Washington lo entendiera oportuno.

Durante más de medio siglo, las administraciones estadounidenses sometieron al pueblo cubano a su dominación neocolonial y a la explotación del patrimonio nacional por sus monopolios, gracias a la complicidad y sometimiento de sucesivos gobiernos de turno y a la imposición de brutales dictaduras militares, cada vez que fue necesario acallar con sangre las justas reivindicaciones y la convicción antiimperialista del pueblo cubano.

Con la profunda revolución social llevada a cabo por el pueblo cubano a partir de 1959, los círculos de poder en Estados Unidos rápidamente percibieron el ejemplo de la Revolución Cubana como un claro desafío a su pretendida dominación hemisférica y global. Sucesivas administraciones republicanas y demócratas, han sostenido y recrudecido con el paso de los años, una guerra no declarada, destinada a reimponer su férreo control sobre los destinos de la nación cubana.

En fecha tan temprana como el 12 de febrero de 1959 comenzaron las acciones encaminadas a este fin. La primera de ellas fue la no devolución a Cuba de 424 millones de dólares de las reservas del Banco Nacional, robados por cabecillas de la dictadura batistiana en su estampida y depositados en los bancos del país que le dio cobija e impunidad.

Unas semanas después, en un memorando del Departamento de Estado de fecha 24 de junio, el Secretario de Estado Christian Herter, definió esas “acciones iniciales” como "medidas de guerra económica".(*1)

En otro documento fechado el 6 de abril de 1960, la determinación imperialista de exterminio al pueblo revolucionario de Cuba se hizo más explícita. En el mismo se afirma que "debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. [... ] a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno".(*2)

Ese ha sido siempre el declarado propósito y el hilo conductor de la política genocida aplicada contra Cuba por sucesivos gobiernos de los Estados Unidos e impuesta a tres generaciones de cubanos. Bajo esa política nacieron y han vivido toda la vida las dos terceras partes de la población cubana actual. Los cubanos han tenido que padecer, sobrevivir y desarrollarse en las muy difíciles condiciones que le impone la única superpotencia, que busca con esa política aniquilar la resistencia y el ejemplo de dignidad y soberanía de la nación cubana.

Diez administraciones han practicado esta guerra económica violatoria del derecho y de la moral y han obligado a otros Estados a plegarse a dicha política. Han amenazado y reprimido a ciudadanos de los Estados Unidos y de países extranjeros.

Como consecuencia del bloqueo, entre otras limitaciones, Cuba no puede exportar ningún producto a los Estados Unidos, ni importar de ese país mercancía alguna; tampoco puede comerciar con filiales de compañías norteamericanas en terceros países; no puede recibir turismo norteamericano; no puede usar el dólar en sus transacciones con el exterior; no tiene acceso a los créditos de instituciones financieras multilaterales, regionales y estadounidenses, ni puede realizar operaciones con estas; sus barcos y aeronaves no pueden tocar territorio norteamericano.

El Gobierno norteamericano aplica cada vez con mayor rigor las disposiciones con efecto extraterritorial del bloqueo, imponiéndose severas restricciones al comercio internacional, marco en el cual se arrecia el asedio de las operaciones comerciales que de alguna manera podrían estar vinculadas a Cuba.

Interminable sería la lista de ejemplos que sustentan en la práctica este permanente propósito, que ha motivado cuanta regulación, ley o plan ha aprobado el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, entre los que destacan la Ley Torricelli (1992), la Ley Helms-Burton (1996) y las versiones sucesivas y complementarias del Plan para la Anexión de Cuba formuladas por la mal llamada “Comisión de Asistencia a una Cuba Libre” - creada por el Presidente Bush con el objetivo de destruir el sistema político, económico y social refrendado por el pueblo cubano.

El ex Secretario de Estado, Colin Powell, primer presidente de la mencionada comisión, al ser preguntado sobre la política hacia Cuba, dijo que el uso de armas tales como “aislamiento, sanciones y presiones” precedía a las opciones militares; aunque aclaró que “algunas veces no existe otra solución apropiada que no sea el uso de la fuerza militar”.(*3)

El brutal y despiadado cerco tendido por el Gobierno de los Estados Unidos contra la economía y la sociedad cubanas, afecta todas y cada una de las esferas y ámbitos de actividades del país. Este informe analiza las principales afectaciones al pueblo de Cuba en el período comprendido entre el segundo semestre del 2005 y el primer semestre del 2006.

Muchas de estas afectaciones son resultado de la estricta aplicación de las agresivas y adicionales medidas presentadas en el citado Plan para la Anexión de Cuba, incluida la amenaza del uso de la fuerza militar y la persecución de ciudadanos y empresas no sólo cubanas, sino de los Estados Unidos y el resto del mundo.

La persecución y represalias contra ciudadanos y empresas de los Estados Unidos y del resto del mundo han sido numerosas. Se ha recrudecido el acoso financiero contra cualquier operación económica y comercial cubana en los más diversos mercados; se han endurecido las prohibiciones y restricciones a los viajes, al envío de remesas y al intercambio académico en diferentes esferas y se han agravado las acciones punitivas contra las inversiones y el turismo en Cuba.

El desempeño de la mal llamada “Comisión de Asistencia a una Cuba Libre”, cuyo primer informe fuera aprobado por el presidente estadounidense el 6 de mayo de 2004, ha estado acompañado de una escalada desenfrenada e irracional en la aplicación de la política de bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba. La persecución y la represión contra todos aquellos que tengan cualquier vínculo con Cuba en las más diversas regiones del mundo han alcanzado niveles sin precedentes.

En diciembre de 2005, la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que sustituyó a Colin Powell en la dirección de la comisión anticubana creada por el presidente Bush, anunció medidas adicionales para hacer más efectivo el negativo impacto de las acciones cumplidas en virtud de la primera versión del Plan para la Anexión de Cuba.(*4)

El 10 de julio de 2006 fue presentado por la Administración Bush la segunda versión del plan anticubano producido por la comisión. En el mismo, se identifican nuevas medidas que significan más sanciones económicas, más persecución a la actividad de las empresas cubanas, mayores represalias contra los que comercian con Cuba y una escalada sin precedentes en el apoyo financiero y material a las acciones dirigidas al derrocamiento del orden constitucional cubano.

En el nuevo informe de la comisión, que confirma y amplía la versión del 2004, se recomienda entre otras medidas, la creación de una Fuerza de Tarea Interagencias específica para la persecución del níquel cubano; el reforzamiento del Grupo de Persecución de Activos Cubanos; la prohibición de ventas a Cuba de equipos médicos para uso en programas de atención a extranjeros en gran escala, como la cooperación internacional en cirugía oftalmológica conocida como “Operación Milagro”, en la formación de médicos o en la ayuda a otros países en ocasiones de desastres; la imposición de sanciones a las empresas que colaboren en la prospección y producción de petróleo e iniciar la aplicación a países que supuestamente apoyen a Cuba del Título III de la Ley Helms-Burton, que permitiría abrir procesos en cortes estadounidenses contra compañías y ciudadanos de terceros países.

El informe incluye en esta ocasión una cláusula secreta, con recomendaciones que no han sido publicadas a partir de supuestas razones de “seguridad nacional y ejecución efectiva”. El pueblo cubano conoce perfectamente y ha sufrido por más de cuatro décadas las brutales consecuencias de este tipo de medidas y acciones “encubiertas” como las que hoy oculta la comisión anticubana. Estas propuestas “secretas” han incluido desde agresiones militares mercenarias y acciones terroristas, hasta centenares de planes de asesinato del Presidente Fidel Castro y otros líderes cubanos.

Como se ha demostrado de manera reiterada, el bloqueo califica como un acto de genocidio, en virtud del inciso (c) del artículo II de la Convención de Ginebra para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, del 9 de diciembre de 1948 y, un acto de guerra económica, de acuerdo a lo establecido en la Conferencia Naval de Londres desde 1909. Es asimismo, un componente esencial de la política de Terrorismo de Estado desarrollada de forma sistemática e inhumana, por parte del Gobierno de los Estados Unidos contra la población cubana sin distinción de sexo, edad, raza, credo religioso o posición social.

El daño económico directo causado al pueblo cubano por la aplicación del bloqueo, partiendo de premisas de análisis sumamente conservadoras, supera los 86 mil 108 millones de dólares; un promedio de 1 832 millones de dólares anuales. Esta cifra no incluye los daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales del país por los sabotajes y actos terroristas alentados, organizados y financiados desde los Estados Unidos y que asciende a más de 54 mil millones de dólares, ni el valor de los productos dejados de producir o los daños derivados de las onerosas condiciones crediticias que se le imponen a Cuba.

En el último año, el daño económico directo ocasionado a los cubanos por la aplicación del bloqueo superó la cifra de 4 mil 108 millones de dólares.

DAÑO DIRECTO DEL BLOQUEO DE LOS ESTADOS UNIDOS ACUMULADO AL CIERRE DE 2005

- en Millones de dólares de Estados Unidos -

Ingresos dejados de percibir por exportaciones y servicios

39,427.5

Pérdidas por reubicación geográfica del comercio

19,592.0

Afectaciones a la producción y los servicios

2,866.2

Bloqueo tecnológico

8,483.2

Afectaciones al servicio a la población

1,565.3

Afectaciones monetario-financieras

8,640.2

Impacto del robo de cerebros

5,533.8

Total de las afectaciones por el bloqueo de de los Estados Unidos

86,108.2

En el año 2005, al menos 38 países se han visto afectados por las disposiciones extraterritoriales de la política de bloqueo a Cuba.

Las multas aplicadas por la Oficina para el Control de los Activos Extranjeros (Office of Foreign Assets Control “OFAC”), a ciudadanos estadounidenses por viajar a Cuba y comprar artículos cubanos, se incrementaron en un 54 %. El pasado año el número de cubanos residentes en los EE.UU. que viajaron a Cuba directamente desde ese país disminuyó en un 54% con relación al 2003, año en que aún no se aplicaban las restricciones adicionales establecidas a partir del 30 de junio del 2004.

En el primer semestre del 2006, el 73 % de las visas solicitadas por funcionarios cubanos para viajar a los EE.UU. por diferentes motivos de trabajo no fueron otorgadas por el Departamento de Estado.

Sólo para el año fiscal 2006, el Gobierno de los Estados Unidos destinó más de 37 millones de dólares para transmisiones ilegales de radio y televisión hacia Cuba con el objetivo de incentivar la subversión interna. Esta cifra significó un incremento de alrededor de 10 millones de dólares en comparación con lo aprobado en la misma partida para el 2004 y podrá ser incrementada a partir de las acciones propuestas en la segunda versión del Plan para la Anexión de Cuba.

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