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Verdad Absoluta
La verdad y la grandeza la Revolución Cubana

Archivo: Enero 2008

11/01/2008 GMT 1

Revolución energética en Cuba

denier23 @ 22:31

Eficiencia energética, uso racional de la energía, uso eficiente de la energía, etc., son frases muy frecuentes encontradas dentro de las políticas que aplican casi todos los países, muy especialmente impulsadas cuando se presentan etapas o períodos de crisis, ya sea por efecto de precios elevados o por falta de oferta.

La escalada en los precios del petróleo de los últimos tres años, que nos tiene con un escenario en los últimos dos a tres años de alrededor de 60 dólares/barril, ha hecho que muchos países se

preocupen nuevamente por hacer un uso racional de la energía. Varios de estos de Latinoamérica y el Caribe están diseñando o reactivando políticas de ahorro y eficiencia para tratar de paliar los efectos que en la economía causan los elevados precios del petróleo y sus derivados.

No olvidemos que la tendencia alcista y especulativa del precio de este energético provoca que los precios de los combustibles alternativos, como el gas natural; los biocombustibles renovables, como el biodiesel y el etanol; el carbón y otros, tengan también la misma tendencia alcista, al ser alternativos de un producto inelástico.

Así, la realidad nos muestra que no se trata solo de diversificar la matriz energética, sino de preocuparse por dar un uso racional y eficiente a la energía. Dos condiciones deben ser consideradas a este efecto: primero, mediante buenas costumbres de uso se debe evitar el desperdicio, hábitos que solo se logran a través de una profunda educación. Segundo, promoviendo la utilización de artefactos y equipos modernos, altamente eficientes, es decir, que tengan un menor consumo de energía, sin necesidad de disminuir la capacidad deseada.

Cuba es miembro de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y está entre los países donde más seriamente se ha retomado el concepto de uso racional y eficiente de la energía.

 En Cuba se están plasmando una serie de transformaciones muy de fondo, que explicaremos brevemente a continuación, en el que se ha denominado Año de la Revolución Energética en Cuba.

En primer lugar, fruto de los muchos huracanes que han afectado la zona en los pasados dos años, se determinó realizar una generación distribuida con motores altamente eficientes, que dejan de lado un sistema de generación centralizada, con equipos antiguos y altamente ineficientes. No solo se logra un ahorro por el uso con equipos más eficientes en la hora base y pico, sino que se tiene energía continua, en caso de que se presenten más desastres naturales en el futuro.

En segundo lugar está la proyección de lograr mayor cantidad de electricidad en base a gas natural, que es definitivamente mucho más económico que generar con productos derivados del petróleo. Para esto se está acelerando la perforación de pozos exploratorios y de desarrollo en la zona productora. Las plantas de ciclo abierto y ciclo combinado, que se han instalado y que se tienen previstas, son sin duda una acertada decisión para tener energía más segura y a mucho menor costo.

Tercero: dentro del plan que se aplica, se trabaja en una concientización ciudadana que llega a todas las clases sociales. En el ámbito escolar, a manera de ejemplo, existe un plan educativo profundo para no mantener artefactos encendidos sin necesidad en la hora pico. La concientización ha sido acompañada de un alza en las tarifas eléctricas, para los segmentos de consumo más elevados, que son ciertamente el arma más efectiva de «palo y zanahoria» de que debe estar imbuido todo plan de ahorro energético.

En cuarto lugar, y donde está centrado el plan de ahorro en Cuba, está la sustitución inmediata y masiva de una serie de artefactos y equipos bastante antiguos e ineficientes. Se están reemplazando refrigeradores de mucha antigüedad, ventiladores, hornillas y calentadores de agua, ollas de todo tipo, bombillas (focos) ahorradoras y muchos otros que están disminuyendo tremendamente el consumo por domicilio, comercio e industria. El plan es autosustentable y con el mismo ahorro se paga la inversión muy rápidamente.

Todas estas acciones sumadas constituyen una verdadera revolución energética, que en la medida de las posibilidades, y dadas las características de cada país, deberíamos tomar como ejemplo en Latinoamérica y el Caribe, principalmente para imitar una voluntad política tendiente al  uso racional y eficiente de la energía. Lo anterior no solo supone beneficios para la economía, sino para la vida sustentable del planeta.

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